Resultados de la encuesta "Incidencia femenina en la corrección de textos"

Actualizado: 1 de nov de 2020

Argentina, Ecuador, Uruguay, España, Perú, Costa Rica, Colombia, México y Estados Unidos cuentan con asociaciones que reúnen a profesionales de corrección de textos en español. Estimamos que, entre todas las asociaciones, se sumarán al menos 1500 colegas. Hay, por supuesto, un gran número que no se inscribe en estas propuestas, por lo que es difícil estimar el total real de quienes nos dedicamos a corregir. Sin embargo, más de 220 personas se comprometieron y colaboraron con nuestra encuesta. El 80 % de las respuestas son de colegas de Argentina, España y México. El 20 % restante es de otros países.


Este estudio buscó dar cuenta de un mapa que conocemos por experiencia y proyectamos imaginariamente, pero que no habíamos transitado con datos. Creamos Proyecta pensando en nuestras experiencias personales, con nuestros privilegios y nuestras falencias, e intuitivamente aseverando que hay colegas que están en nuestra misma situación y que no estábamos, como profesionales, creando espacios de diálogo sobre cómo emprender.


La mayoría de las que nos dedicamos a la corrección somos mujeres (más del 86 % en nuestra investigación, más un 2 % que se reconoce como género fluido). Casi 12 % respondió masculino y un 2 %, género no binario. Esto nos abre nuevas preguntas, ya que los datos son contundentes: ¿qué características de nuestro papel son tan atractivas para esta profesión?


La encuesta fue respondida por colegas entre 21 y 72 años. La gran mayoría de las respuestas (43 %) está en un intervalo de edad entre 36 y 51 años. El 88 % de ese 43 % se identifica con el género femenino.


En Proyecta somos defensoras de la capacitación y creemos que es sustancial contar con una formación. Con alegría observamos que el 85 % respondió que se capacitó para ejercer la profesión y un 60 % sostiene que sigue estudiando a lo largo de los años (hay un 7 % adicional que recién finaliza sus estudios). La diferencia entre los números es importante y es clave pensar por qué se da. Sabemos que estas capacitaciones son dispares en función de las ofertas en cada país. Solo el 19 % de quienes respondieron la encuesta realizaron la tecnicatura específica de corrección. Nos preguntamos si será acaso necesario unificar criterios de formación. ¡Qué interesantes debates pueden darse en las asociaciones a raíz de estos números!

Siguiendo con la encuesta, el 70 % reconoce trabajar de otra cosa, además de corregir. Y casi el 66 % de ese 70 % dice hacerlo dentro de la misma industria. Este dato no es menor, ya que invita a la interdisciplinariedad en los proyectos, pero, además, a la circulación en las redes profesionales. Compartir con correctoras que a su vez son traductoras es muy beneficioso porque se pueden integrar las prácticas de la industria y unificar criterios para la revalorización de nuestras profesiones. Nosotras insistimos en la comunidad como secreto del éxito profesional y estos datos nos permiten justificar nuestra mirada: los equipos son interdisciplinarios y estamos trabajando en varios equipos a la vez con diversas funciones. ¡Es clave hablarnos entre los profesionales de la industria sin sectorizar por responsabilidades en la cadena de producción!



Con el título de corrección, la mayoría de quienes respondieron indicaron no usarlo para otra labor que no sea la específica. Casi un 20 % lo usa para dictar clases y un poco más del 7 % no sabía que este mismo título podía tener incumbencias en otras labores. Un poco más del 4 % lo usa en investigación (¡necesitamos más investigación en corrección!). Es muy importante la trascendencia profesional y, sobre este resultado, nos preguntamos acerca de los objetivos individuales, pero también acerca de las posibilidades reales que cada país tiene para el éxito profesional.


Entre las personas que trabajan de modo autónomo y las que tienen contratación mixta (un poco de relación de dependencia y un poco de autónomo), casi el 90 % de quienes corregimos lo hacemos de modo independiente. Este dato nos preocupó y al mismo tiempo nos alentó. No somos partidarias del autobombo, pero, sinceramente, este es un vacío en nuestras profesiones. Para armar nuestros emprendimientos, no existía, hasta Proyecta, ninguna propuesta integral que contemplara acompañar estos emprendimientos independientes en corrección. El 90 % ejercemos esta profesión en solitario y no teníamos espacios de intercambio emprendedor. ¡90 %!


Solo un poco más del 30 % reconoce vivir bien de la corrección. Este dato lo leemos hermanado con el anterior. Nos cansamos de decir que se puede vivir de nuestra profesión y nos estimula saber que hay un 30 % que lo demuestra. Pero muchos no están encontrando el modo de emprender y de trabajar de modo autónomo. Es fundamental que orientemos nuestro crecimiento laboral para capacitarnos en esta línea.


Los tipos de textos que más se corrigen son científicos y literarios; los que menos, administrativos y jurídicos. ¿No se corrigen o no estamos ampliando nuestros servicios más allá del mercado conocido? Además, casi el 24 % admite corregir cualquier tipo de texto. Esto es llamativo, ya que la especificidad en los servicios es lo que nos diferencia como profesionales y nos convierte en líderes de nuestra área y, por consiguiente, nos posiciona mejor para las oportunidades laborales.


Junto con lo anterior, leemos que únicamente el 28 % se dedica a corregir para clientes extranjeros. De este 28 %, casi el 4 % lo hace exclusivamente. ¿No podemos ofrecer nuestro servicio a distancia? Esa es una ventaja muy grande que tiene nuestra profesión y no la estamos aprovechando.


Sobre la última pregunta de la encuesta, la mayoría no cree que su género influya en la corrección; sin embargo, podemos destacar algunas observaciones que creemos que son pertinentes para seguir reflexionando y abrir el debate también entre colegas. El 8 % de las argentinas ven que su género influye en la corrección y comentaron, por ejemplo:


  • "Las mujeres tendemos a estudiar carreras humanísticas. Por eso a veces me pregunto hasta qué punto, más allá de mis capacidades e inclinaciones individuales (me gusta leer, me gusta escribir, me gusta la gramática y la ortografía), fue una elección totalmente libre".

  • "Hay puestos referentes a ciertos géneros editoriales, como comics, revistas de cultura pop, portales online o puestos de community management y corrección online referidos a estos temas, en los que la perspectiva masculina suele ser la norma. Siento que la visión femenina o la de géneros no cis masculinos se enfocan más al lado 'transformativo' o 'de opinión' mientras que la postura cis masculina suele ser vista como 'objetiva' y por tanto más buscada en curación de contenido y corrección de estos temas".

  • "Debo presentarme como una mujer, a pesar de que cotidianamente uso pronombres masculinos, pues usar el inclusivo no está bien visto por gran parte de la sociedad, y usar masculinos no condice con mi nombre".

  • "La docencia y la lingüística, junto a la paciencia pedagógica que se espera de mí por ser mujer, coinciden con el típico rol de género que se me asigna".


Desde España, una profesional agrega: "Lo esperado de mi género es la prudencia, trabajar en casa, que paguen poco a una mujer no está mal visto, ser recatada, minuciosa... características que coinciden con la profesión. Alguna vez he sentido, y lo he comprobado, que un corrector hombre tenía más oportunidades de clientes y de contar con él para proyectos de corrección por ser hombre".


Y una colega mexicana concluye con una acertada reflexión: "En mi socialización como mujer me fue inculcada la habilidad para poner atención al detalle, creo que eso es importante en la corrección. También resulta que las mujeres somos educadas para ser más verbales, frecuentemente actuamos en el mundo a través de la palabra y sus matices, y la corrección es una extensión (maravillosa) de eso. Por otro lado, la corrección es lo primero que se sacrifica en el escenario editorial actual donde todo urge y no hay recursos. Las mujeres somos fuerza de trabajo de por sí castigada: bajos salarios, empleos a tiempo parcial e inestables, sin seguridad social. Esto último no es mi caso, pero sí creo que hay una conexión entre el colectivo mujeres como fuerza de trabajo, de por sí más vulnerables y precarizadas, con las condiciones laborales de las y los correctores".


No buscamos la grieta en la profesión, sino describir concretamente la realidad. Es fundamental que hagamos eco de estos números y avancemos en consecuencia con capacitaciones y oportunidades profesionales que contemplen las verdaderas necesidades de nuestro sector. Y, sobre todo, que hablemos más entre colegas.


Nosotras creamos Proyecta, una plataforma de capacitación integral para los emprendimientos en servicios editoriales, pero nos será muy grato ver que nuevas ofertas se abran con esta demanda hecha número. Creemos que en lo colectivo está la esencia de la revalorización de la industria y, por esta misma razón, compartimos los datos de nuestra investigación. Si querés tener la encuesta con los resultados, descargala acá.


Nos encantaría saber qué te parecieron estos datos. ¡Escribinos! ¿Te sorprenden los números?


¡Feliz día, colegas!


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